Forum, 25-11-25 Calavera y flor.


BATALLAS DE ABUELOS, DIJO EL MODERADO.


La encontraron junto a una tapia del cementerio, rodeada de capullos de distintas flores, tenía un gran agujero en el parietal izquierdo por donde brotaba una flor de cardo, que simboliza la capacidad de superar la adversidad y emerger más fuerte, por los agujeros de sus cuencas brotaban 2 hermosos claveles llorosos, el rocío de la mañana ofrecía esa triste ilusión óptica. Era una hermosa calavera humana con un agujero enorme, provocado seguramente por el tiro de gracia. Estaba intacta, lustrosa y bella, como si quisiera destacar, que la vieran y la observaran, buscando que alguien la encontrara, estudiara e identificara, y fuera la avanzadilla de las otras 49 preciosas calaveras con un tiro en el parietal izquierdo enterradas más abajo, todas ellas luchando por salir y ser reconocidas.

Seguramente la gente del pueblo se preguntaría, donde estaban sus vecinos, padres, abuelos e hijos. No todos, sus ejecutores lo sabían, y las familias lo intuían, aunque nadie se había atrevido a preguntar, el miedo a ser el siguiente lo impedía. Habían pasado muchos años y al fin estaba fuera, ahora solo faltaba que alguien la encontrara y, dependiendo de la inteligencia emocional de ese ser, podrían hacer con ella infinidad de cosas, lanzarla por encima de la tapia del cementerio, pisarla, volver a enterrarla, ponerla de pisapapeles y muchas cosas más. Quiso el destino que el primero que la vio fuera Juanito, 12 años, haciendo pellas y soñando con el día en que pisaría el campo de algún equipo grande de nombre árabe o de fondo de inversiones, como extremo izquierdo goleador. Su primer impulso, instintivo fue, armar la pierna y golpearla con su guante izquierdo con todas sus fuerzas, la calavera salió lanzada a toda velocidad en una maravillosa parábola hacia la escuadra de la puerta del cementerio. Juanito ya cantaba el gol, cuando en la puerta, apareció Ramiro, 80 años, antiguo cancerbero del equipo de futbol del pueblo, que con una extraordinaria palomita, que casi le cuesta una prótesis de cadera, atrapó la calavera a punto de penetrar en el cementerio por toda la escuadra.

Gracias a la agilidad felina de Ramiro y, después de muchos papeleos, discusiones municipales , autonómicas y nacionales, juicios y manifestaciones, la ciencia descubrió, al desenterrar los cadáveres, que la bien cuidada y hermosa calavera floreada pertenecía a una fosa común, una de las miles de fosas comunes dispersas por la geografía de este país, era la del abuelo de Juanito, la mejor zurda del pueblo, esa zurda, seguramente, fue la que le costó la vida, a él, y a los 49 vecinos del pueblo, que también serían zurdos, probablemente.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El Desesperado. Gustave Courbet. Colección particular

Un Jim ligon

IMAGEN DE MUJER