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Mostrando entradas de febrero, 2026

CAÍA AGUA...

  - Mamá yo quiero ir al parque - dijo Manuel haciendo nubes con la nariz pegada al cristal de la ventana, mientras que con un dedo seguía el curso deslizante de una gota de lluvia. - No podemos cariño, está todo mojado, ¿ves? no para de llover - le respondió ella sin apartar la mirada de su labor de costura. - ¿Y no puedes hacer que pare? Cuando me hago una herida que sangra tu me la curas y para de sangrar. A lo mejor si os juntáis muchas mamás podéis hacer una tirita gigante - respondió, y aprovechó el despiste de su madre para sacar la lengua y chupar varias veces el cristal de la ventana. Acto seguido, su madre lo miró con ternura, dejó a un lado la labor y se acercó una silla a la ventana para coger a su hijo en el regazo y de paso, plantarle un gran beso en el redondo moflete rosado. Ahora Manuel hacía nubes con la nariz en una zona más alta y además, apoyaba una mano a cada lado de su carita contra el cristal. - Mira mamá, si yo puedo hacer nubes con la nariz y tú puedes li...

Caía agua y era que llovía

  2026.02.24 CAÍA AGUA Y ERA QUE LLOVÍA   ¿Cómo era posible? ¡Si vivíamos en el cuarto piso! Y no podía ser un sueño, de verdad estaba mojado, y mi mujer también, los dos en aquella mañana de domingo “haciendo el tigre”, (como decíamos en la mili al quedarse en cama más tiempo del permitido), remoloneando, sin prisa para levantarse, y de repente nos llovía en la misma cama. Son momentos en que la razón desaparece porque era una sinrazón, lloviéndonos en la cama en un cuarto piso. Me levanté a mirar por la ventana, estaba claro que era imposible, pero fui a mirar a ver si se había inundado todo hasta nuestro nivel. Cierto, llovía, nada más, nada extraordinario fuera, lo extraordinario estaba dentro, nos llovía en la cama. Se acabó el holgazanear, arriba, a retirar la ropa y el colchón, que no se empapara, y a poner un cubo en la gotera. ¡Leches! Cae por la lámpara, a ver si vamos a tener un cortocircuito, rápido desconecta la corriente, ¿Y ahora qué? ya vamos despertand...

QUESO Y BESOS

  QUESO Y BESOS Cuando sonó la sirena del fin de jornada en la fábrica, Toño se dirigió a los vestuarios, se quitó el uniforme, se lavó las manos concienzudamente, se puso su ropa de calle y se dirigió a la salida con la gabardina y la gorra en la mano. Agradeció la caricia en su rostro del aire fresco después de respirar durante toda la jornada el ambiente metálico del embalaje de las piezas. Trabajo en cadena cansado y monótono que venía realizando desde hacía ya casi media década. Deseaba dejarlo, cambiar de empleo. Cada día cuando iba a comenzar su jornada se lo repetía, pero la realidad era que tampoco se aplicaba a buscar otro trabajo que le permitiera vivir con dignidad, cierto desahogo y a la vez le proporcionara algo de satisfacción. Ya en la calle se puso a caminar dispuesto a dar un rodeo antes de dirigirse a su casa; el tiempo era agradable y necesitaba ese rato de caminar sin pensar o también de pensar caminando, según el momento. Toño procedía del medio rural, de ...
  SAN VALENTÍN, DÍA DE LOS ENAMORADOS   Ya me estoy cabreando de nuevo, “día de los enamorados”, o sea, de nuevo la obligación de regalar: que si rosas, que si libros, que un colgante, un “detallito”, ¡mierda!, lo mismo que en Navidad, o en Reyes, o en el día del padre, de la madre, del abuelo, … ¡mierda! Si quiero regala ya regalaré a quien quiera y cuando quiera, ¡que no me obliguen!, ¿o es que se necesita un día especial para sentir ese día y solo ese día que amas a alguien? ¿te tienen que obligar a darte cuenta de que amas? ¡Qué desgraciado eres si no amas!, amar es vivir, es una obligación de la Naturaleza, las hembras de odas las especies animales se entregan, lo dan todo por sus crías. Dirán que eso no es amor, que es solo instinto, pues eso, es amor y es instinto, ¿o acaso se ama porque lo manda la razón? Se ama porque sí, se ama como forma de atracción, como forma de entregarse, de dar, sea lo que sea o a lo que sea, al arte, a la escritura, a la naturaleza, a...

EL AMOR. Mi nueva ilusión.

 El Amor Mi Nueva Ilusión           La conocí el día que me quedé dormido y me perdí la primera hora de clase. Bueno, ni la conocí, sólo la vi por primera vez y me dio los buenos días con una sonrisa imborrable en mi memoria.           Si cierro los ojos y rememoro ese momento, me entra tembleque. Es preciosa. Ya he llegado tarde a clase más veces sólo para poder verla. Es la mujer que hace la limpieza en mi portal, bueno en el mío y en todos los del bloque. Por alguna razón que desconozco  no siempre hace el mismo horario, y eso me frustra bastante porque ya he perdido varias veces la clase para nada, porque ella no estaba. Pero cuando está, me pongo muy nervioso y hago tonterías como volver a entrar al portal haciendo que se me ha olvidado algo en casa. Si coincide que está barriendo se para, me mira sonriente, a veces creo que se va a poner a hablar conmigo y a mí eso me pone el corazón tan fuerte que me ensordece...