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Mostrando entradas de marzo, 2026

Ansiedad (Luis)

  2026.03.31   Ansiedad   -             Hola, ¡Cuánto tiempo! ¡Por fin! -             Adiós, adiós, tengo que irme -             ¡Cómo que te vas! Si llevamos años sin vernos, y habíamos quedado -               Lo siento, pero me tengo que ir, ya te llamaré -             Pero no te vayas, por favor, a ver, espera que te acompaño -             Como quieras, pero ¡ya! -             Ostras, no vayas tan deprisa que no te sigo -             Rápido, rápido, que no llego -        ...
  2026.03.24   Los libros que te encuentran   No me había fijado en ella, era una más de la pandilla, pero era discreta, callada, no sobresalía, y un día, sin más, de repente, porque sí, me encontré con ella en una situación similar y hablamos. Fue una conmoción para los dos, un chispazo, el punto de partida de algo muy duradero. Con los libros pasa lo mismo, son muchos, cada día muchos más, y los ves en las vitrinas, en las estanterías, en las recomendaciones en radio, en prensa, ¿cuál me gustará? ¿cuál compro? Sí ya sé que a ti te ha gustado ese, pero otro que me recomendaste no fui capaz de tragarlo, tenemos gustos distintos (por suerte). Y de repente pasa. ¿ha sido el título? ¿el diseño de la portada? ¿te suena de haberlo oído comentar en algún sitio? No lo sabes. No lo sabes y no lo puedes saber porque es él el que te llama. Te llama a gritos, ya no puedes apartar la mirada de él, no puedes negarte, lo miras, lo miras, lo miras, lo coges, lo sopesas y ya ...
  2026.03.10 Recuerdos evocadores   Los de antes tenían los cuernos más grandes. Esto no es nada, antes sí que hacía frio. La comida de mi abuela, nunca volví a probar otra como aquella. Que mierda la música de ahora, es todo ruido, antes sí que se hacía buena música. Hemos envejecido. Hemos cambiado en nuestra mente cuanto ha sucedido, y sin embargo somos lo que recordamos. Moraleja, nos hemos creado como nos ha dado la gana, y precisamente por eso ¡qué bonito! Dicen que hay gente que solo recuerda lo malo, a mi me pasa lo contrario, tengo una magnífica goma de borrar y en cuanto pasa, ya me olvidé; con ello, todos mis recuerdos, reales o transformados, vividos o soñados, son bonitos. Par qué estropearse la vida si es la única que tenemos. Pero debía habla de algún recuerdo. El primero, soñado. Me habían hablado tanto de estar sentado en la escalinata del muelle con los pes en el agua esperando la barquita de Talamanca cuando un pulpo se acercó a mis pies, que en ...
  2026.03.03   Ballena, Sonrisa   Hacía calor, mucho calor, pero no lo notaba, estaba acostumbrado, toda su vida había sido así. Alí, como todos los días, iba a buscar el agua para la familia. Era poco tiempo, era ágil corriendo y en media hora llegaba al pozo, y aunque tenía que esperar a los demás no le molestaba porque charlaban y era muy entretenido, y además la mayoría eran chicas y había varias que le gustaban. Pero aquel día no había nadie, se extrañó, no era normal, y, dándole vueltas a la cabeza se inclinó para sacar el agua sin darse cuenta de que, desde atrás, surgieron unas personas que no había visto, agarrándole, atándole, y llevándoselo de allí. ¿Adonde se lo llevaban? ¿Por qué lo habían cogido? ¿Por qué no le soltaban? Tenía que llevar el agua a casa ¿qué pensarían? ¿qué ocurriría? Pronto tuvo que dejar de pensar y dedicarse a andar. Lo llevaban encadenado junto a otros muchos, casi no conocía a nadie, pero tampoco podía hablar con los que cono...

LA LLAVE

  LA LLAVE No parecía haber una causa concreta para ello, pero hacía ya un tiempo que el hombre andaba imbuído en la desgana y el desánimo. Andaba despistado y parecía llevar siempre una pesada carga en su caminar lento y pesaroso. El hombre, no demasiado alto, parecía menguar en su estatura debido a su arrastrado andar con la cabeza baja. De aspecto descuidado sin llegar al desaliño, tiene el pelo castaño y ligeramente largo y liso. Sus rasgos son suaves lo que confieren a su rostro un aspecto libre de dureza, y sus ojos de color miel miran sin brillo, parecen apagados. Sobrevivía con lo justo gracias a un precario empleo y su mala administración, así que no se podía permitir un despido que lo dejaría prácticamente en la indigencia; de modo que para obligarse a salir de la cama cada mañana ponía varios despertadores en diferentes estancias de la vivienda. No lo hacía tanto para despertar, que sería suficiente con un único aparato, sino porque el sonoro e insistente timbre ...