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La Despedida (Luis)

  2026.04.14 LA DESPEDIDA   Era un día normal, no llovía, ni hacía sol, ni frio ni calor, un día más, otro como tantos días gallegos, nublado a trozos, simplemente un día. Pero la emoción estaba en el aire, desde que nos levantamos se notaba la tensión, la emoción, ya no era simplemente un día, era, el día. Desde tiempo atrás se había estado preparando, se había discutido, se habían propuesto alternativas, se habían recomendado actitudes, adquisiciones, comportamientos, finalmente se había aceptado, y se había aceptado porque era él quien lo decidía, era su decisión y los demás poco teníamos que decir, tan solo aceptar. Había sido así siempre, puntual, formal, correcto, decidido, seguro de sí mismo, no conocía el miedo ni la vergüenza, sabía lo que quería, siempre lo sabía e iba a por ello, con decisión, sin dudas y sin tener nunca remordimientos, tampoco había lugar para ello, sus decisiones eran siempre acertadas. Y ahora se iba. No sé si por ser muy grande l...

La despedida de Julián

          Al llegar a la orilla Julián salió de su barquita, saltó con la ligereza y destreza propias que un niño de su edad adquiere tras muchas repeticiones. Como cada día, empujó la pequeña barca hasta el gran árbol, ese que tuerce sus ramas hacia el mar como si quisiera pescar, la ató a su rama favorita, la que tiene forma de S, y antes de adentrarse de nuevo en el bosque miró hacia el mar, levantó la mano y saludó.     Desde el día en que su madre le había contado la historia de la estrella y la ballena, todos los días se adentraba un poquito en el mar, l o justo para llegar a nado de nuevo a la orilla en caso de peligro, lo justo para dejar atrás el bosque y contemplar el paisaje por entero desde el agua cristalina. Todos los días a la misma hora.  Todos los días con el mismo deseo y la misma esperanza.  Todos los días el mismo ritual., depositaba suavemente con ambar manos la estrella que su madre le había dado. Era un objeto únic...

DESPEDIDA

  Se desenvolvía en un mundo suave, esponjado, fluido, dulce. Era pequeño, muy pequeño, tanto que ni siquiera se veía a simple vista. Se puede decir que era feliz,, aunque no sé si esa es la palabra adecuada. No necesitaba nada, no le sobraba nada. Se movía por impulsos. A veces en ese mundo tranquilo surgían pequeñas corrientes que lo empujaban de extremo a extrema en su burbuja, aunque ésta nunca se rompía. Así que sí, se podía decir que era feliz, ya que no conocía otra cosa, y lo que no se conoce no se necesita. Así estaba, quizás desde el principio de los tiempos, o no, porque en su existencia, ¿qué era el tiempo sino un transcurrir de idas y vueltas, de vueltas y revueltas? De pronto, en uno de esos impulsos que las corrientes le producían sintió un pequeño cosquilleo, casi como una descarga de corriente suave, muy suave. Algo había pasado, no sabía qué, pero algo se había producido. Retrocedió, con una mezcla de asombro y temor, para ver qué sucedía. Y allí estaba otr...

La cara oculta de la luna (Luis)

  2026.04.07 La cara oculta de la luna   Era una obsesión, todos los días, al ir, al volver, por la mañana, por la tarde, a cada momento que podía, la miraba. Una y otra vez la miraba y ella respondía con su luz, le mandaba su reflejo y le gustaba. Le gustaba mucho, pero no le llenaba, no estaba satisfecho, ¿qué había detrás? Miguel era un niño inquieto, no tanto física como mentalmente, le gustaba aprender, pero sobre todo le gustaba comprender, le gustaba ver las cosas con claridad, competas. Le había costado muchos enfados, empezando por sus propios padres, ¿por qué tenían que ser tan insinceros?, no eran mentirosos, pero tampoco decían toda la verdad, dejaban las cosas a medias, y si todavía seguía insistiendo, si seguía preguntando, la respuesta era tajante, como enfadados “Bueno ya está, ya basta, es así y punto” y esto Miguel no lo digería ¿cómo que es así y punto?, si él quería saberlo todo, por qué, para qué, cómo, y con aquella luna le pasaba lo mismo, refl...

Ansiedad (Luis)

  2026.03.31   Ansiedad   -             Hola, ¡Cuánto tiempo! ¡Por fin! -             Adiós, adiós, tengo que irme -             ¡Cómo que te vas! Si llevamos años sin vernos, y habíamos quedado -               Lo siento, pero me tengo que ir, ya te llamaré -             Pero no te vayas, por favor, a ver, espera que te acompaño -             Como quieras, pero ¡ya! -             Ostras, no vayas tan deprisa que no te sigo -             Rápido, rápido, que no llego -        ...
  2026.03.24   Los libros que te encuentran   No me había fijado en ella, era una más de la pandilla, pero era discreta, callada, no sobresalía, y un día, sin más, de repente, porque sí, me encontré con ella en una situación similar y hablamos. Fue una conmoción para los dos, un chispazo, el punto de partida de algo muy duradero. Con los libros pasa lo mismo, son muchos, cada día muchos más, y los ves en las vitrinas, en las estanterías, en las recomendaciones en radio, en prensa, ¿cuál me gustará? ¿cuál compro? Sí ya sé que a ti te ha gustado ese, pero otro que me recomendaste no fui capaz de tragarlo, tenemos gustos distintos (por suerte). Y de repente pasa. ¿ha sido el título? ¿el diseño de la portada? ¿te suena de haberlo oído comentar en algún sitio? No lo sabes. No lo sabes y no lo puedes saber porque es él el que te llama. Te llama a gritos, ya no puedes apartar la mirada de él, no puedes negarte, lo miras, lo miras, lo miras, lo coges, lo sopesas y ya ...
  2026.03.10 Recuerdos evocadores   Los de antes tenían los cuernos más grandes. Esto no es nada, antes sí que hacía frio. La comida de mi abuela, nunca volví a probar otra como aquella. Que mierda la música de ahora, es todo ruido, antes sí que se hacía buena música. Hemos envejecido. Hemos cambiado en nuestra mente cuanto ha sucedido, y sin embargo somos lo que recordamos. Moraleja, nos hemos creado como nos ha dado la gana, y precisamente por eso ¡qué bonito! Dicen que hay gente que solo recuerda lo malo, a mi me pasa lo contrario, tengo una magnífica goma de borrar y en cuanto pasa, ya me olvidé; con ello, todos mis recuerdos, reales o transformados, vividos o soñados, son bonitos. Par qué estropearse la vida si es la única que tenemos. Pero debía habla de algún recuerdo. El primero, soñado. Me habían hablado tanto de estar sentado en la escalinata del muelle con los pes en el agua esperando la barquita de Talamanca cuando un pulpo se acercó a mis pies, que en ...
  2026.03.03   Ballena, Sonrisa   Hacía calor, mucho calor, pero no lo notaba, estaba acostumbrado, toda su vida había sido así. Alí, como todos los días, iba a buscar el agua para la familia. Era poco tiempo, era ágil corriendo y en media hora llegaba al pozo, y aunque tenía que esperar a los demás no le molestaba porque charlaban y era muy entretenido, y además la mayoría eran chicas y había varias que le gustaban. Pero aquel día no había nadie, se extrañó, no era normal, y, dándole vueltas a la cabeza se inclinó para sacar el agua sin darse cuenta de que, desde atrás, surgieron unas personas que no había visto, agarrándole, atándole, y llevándoselo de allí. ¿Adonde se lo llevaban? ¿Por qué lo habían cogido? ¿Por qué no le soltaban? Tenía que llevar el agua a casa ¿qué pensarían? ¿qué ocurriría? Pronto tuvo que dejar de pensar y dedicarse a andar. Lo llevaban encadenado junto a otros muchos, casi no conocía a nadie, pero tampoco podía hablar con los que cono...

LA LLAVE

  LA LLAVE No parecía haber una causa concreta para ello, pero hacía ya un tiempo que el hombre andaba imbuído en la desgana y el desánimo. Andaba despistado y parecía llevar siempre una pesada carga en su caminar lento y pesaroso. El hombre, no demasiado alto, parecía menguar en su estatura debido a su arrastrado andar con la cabeza baja. De aspecto descuidado sin llegar al desaliño, tiene el pelo castaño y ligeramente largo y liso. Sus rasgos son suaves lo que confieren a su rostro un aspecto libre de dureza, y sus ojos de color miel miran sin brillo, parecen apagados. Sobrevivía con lo justo gracias a un precario empleo y su mala administración, así que no se podía permitir un despido que lo dejaría prácticamente en la indigencia; de modo que para obligarse a salir de la cama cada mañana ponía varios despertadores en diferentes estancias de la vivienda. No lo hacía tanto para despertar, que sería suficiente con un único aparato, sino porque el sonoro e insistente timbre ...

CAÍA AGUA...

  - Mamá yo quiero ir al parque - dijo Manuel haciendo nubes con la nariz pegada al cristal de la ventana, mientras que con un dedo seguía el curso deslizante de una gota de lluvia. - No podemos cariño, está todo mojado, ¿ves? no para de llover - le respondió ella sin apartar la mirada de su labor de costura. - ¿Y no puedes hacer que pare? Cuando me hago una herida que sangra tu me la curas y para de sangrar. A lo mejor si os juntáis muchas mamás podéis hacer una tirita gigante - respondió, y aprovechó el despiste de su madre para sacar la lengua y chupar varias veces el cristal de la ventana. Acto seguido, su madre lo miró con ternura, dejó a un lado la labor y se acercó una silla a la ventana para coger a su hijo en el regazo y de paso, plantarle un gran beso en el redondo moflete rosado. Ahora Manuel hacía nubes con la nariz en una zona más alta y además, apoyaba una mano a cada lado de su carita contra el cristal. - Mira mamá, si yo puedo hacer nubes con la nariz y tú puedes li...