FORUM 18/11/2025
CASQUERÍA
Desiderio nació allá por 1936 en una familia del interior de cualquier provincia, su padre era matarife, el mejor matarife de los alrededores, mataba todo tipo de animales con exquisitez quirúrgica, los pobres animales no sufrían, tal era la precisión, finura y estilo en el noble arte de matar y diseccionar cadáveres. Todo el pueblo se reunía para ver el espectáculo de la matanza y posterior despiece. Como el más exquisito cirujano, despiezaba al animal y extraía sus vísceras, según las sacaba las iba metiendo en potas donde hacía infinidad de recetas a base de especias que recolectaba en el monte, con la sangre hacía filloas fritas, con curry que traían los moros de Marruecos, que eran un deleite para los sentidos. Los vecinos de los pueblos de alrededor estaban encantados, en aquellos desgraciados tiempos de mucho hambre, eran los mejor alimentados del país, eran como una aldea gala en medio de la devastación y el hambre más absolutos.
La corporación municipal organizó una fiesta, que aún se celebra, “el día del arte de Leopoldo, el matarife”, así era como se llamaba el padre de Desiderio.
Él aprendió todos los trucos y misterios del noble arte de matar y diseccionar después de ir con su padre por todos los pueblos de la región, manejaba el soplete, el cuchillo y el gancho con gran maestría, impropia de su edad.
Con todas estas habilidades aprendidas, el pueblo decidió: Nuestro vecino Desiderio tiene posibilidades, y las habilidades necesarias para ser un gran cirujano y el orgullo de nuestro pueblo.
Lo enviaron a la escuela, para ser un gran médico había que estudiar, pero Desi era tan habilidoso con el cuchillo , como torpe con números y letras, su inteligencia solo le dio para hacer primero de bachiller, de ahí no pasó. Como para estudiar era torpe buscó una manera de explotar sus habilidades artísticas y, después de mucho cavilar y razonar con sus padres, decidió marchar para la gran ciudad a labrarse un futuro, con su maletín de cuchillería fina, una maleta con escasa ropa y los pocos ahorrillos que le dio su padre.
Se instaló en una pensión, la más barata que encontró, empezó a buscar trabajo, la cosa fue mal, en la ciudad nadie necesitaba matarifes. Cuando más desesperado estaba y, a punto de rendirse, conoció a una encantadora familia que se fijó en sus habilidades y vio en él un diamante en bruto, lo acogieron con cariño, sus hijas lo trataron como un “señor” Le ofrecieron un trabajo, que satisfaría todos sus anhelos, solo tendría que eliminar estorbos para la familia, y hacerlos desaparecer. Así empezó su extraordinaria carrera como asesino a sueldo de la mafia. Con el tiempo llegó a ser una verdadera eminencia en el arte de hacer cantar, matar con delicadeza y sin ruido, despedazar y hacer desaparecer, ni una señal de sangre, todo limpio e impoluto. Su reputación le precedía y se extendió por todas las mafias del mundo, todos se lo disputaban, incluso le hizo trabajos a algunos estados, por el bien de la democracia. Durante años ganó mucho dinero, pero con después de un tiempo empezó a tener problemas y a perder su habilidad natural, sus manos temblaban, tenían movimientos incontrolados y rigidez; los médicos le diagnosticaron párkinson. Esa fue su ruina, nunca más podría volver a dar rienda suelta a su arte, se sentía un inútil y su prestigio fue desapareciendo. No servía para otra cosa, así que decidió ejecutar su última obra de arte, lo hizo sobre su propio cuerpo, por culpa de los temblores no fue su mejor obra, le salió algo cubista y murió desangrado. Sufrió mucho antes de dejar este mundo y su cuerpo nunca apareció.
aunque sea una distopia tiene visos de ser una realidad en el futuro
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