Cuento de navidad II

         Tomas abrió los ojos lentamente, aparto la sabana que le cubría la cara, miro hacia la ventana, la luz tenue le despisto, podían ser el amanecer o el atardecer, el reloj digital de la mesilla le saco de dudas, eran la 5 de la tarde del día de nochebuena. Hacia frio en la habitación, se estaba muy bien en la cama, pero necesidades fisiológicas le sacaron de ella

Era Nochebuena y como otras no sabia que hacer, lo único que tenia seguro, era que no habría cena de navidad en familia que no habrá celebraciones. Desde la muerte de sus padres era un día mas para el, solo su hermana mayor le llamaba para invitarle a cenar, para acallar su conciencia y para saber del

Entro en el baño, se miro en el espejo y sonrió, se desnudo y se metió bajo una ducha de agua fría, aguanto un par de minutos con el grifo a tope de presión, cerro el agua y estuvo otro par de minutos con los brazos extendidos apoyados en la pared, se sintió nuevo

Un tazón de café solo humeante, un paquete de galletas y se sintió reconfortado, encendió un cigarrillo y miro por la ventana, en el edificio de enfrente una madre ayudada por dos chavales ponía la mesa de comedor con toda la parafernalia propia de navidad, termino el cigarrillo y apuro el café

Vivía en un apartamento pequeño, era de lo poco que había echo correctamente en su vida, emplear el dinero de la herencia familiar en adquirirlo

Se puso ropa limpia y metió en la lavadora todo lo que tenia pendiente, la ropa de la cama, sabanas y demás, la camisa, el pantalón la ropa interior todo e un único programa, el que tenia desde que había comprado la lavadora, el que le había puesto el instalador a veces sin jabón, le daba igual, recogió la habitación e hizo la cama

En la calle hacia frio, se levanto las solapas del gabán, un gabán de lana gris acero con años de uso pero que estaba impecable, era su prenda invernal

Camino sin rumbo, sabia que los bares cerraban temprano, pero le daba igual tenia una botella de ginebra en casa era su compañera en caso de apuro

Entro en un bar, pidió una ginebra, la bebió despacio era el único cliente, estaban recogiendo, noto la mirada de reproche del camarero. Tenia la intuición de saber cuando retirarse de un sitio y en aquel era el momento

Que le debo

Nada invita la casa

Se separo de la barra, dejo 5 euros, dio las gracias y el feliz navidad de rigor. Salió y siguió andando, sus pasos le llevaron hasta el antiguo mercado de abastos, reconvertido siguiendo la moda impuesta por la Boqueria de Barcelona en templo gastronómico estaba cerrado, camino hacia una calle lateral donde había una taberna de las antiguas que resistía los nuevos tiempos, sabia que estaría abierta

Entro y al traspasar la puerta un vaho caliente, una mezcla de olor a sudor, comida rancia mezclado con el olor agrio de un wáter falto de ventilación, le lleno el olfato. Se acerco a la barra, el tabernero con la alegría ridícula de estas fiestas y un gorro ridículo de papa Noe le saludo, pidió una ginebra y la pago al instante. En la televisión un programa navideño de relleno para una tarde tonta, entretenía a media docena de clientes, la mayoría con esa risa tonta que da el alcohol y la falsa alegría de estas fechas, termino la ginebra. Le sonó el móvil, era su hermana, no le apetecía contestar pero tampoco dejarla preocupada, cogió el móvil y sin darle tiempo a decir nada

-Hola no te preocupes, estoy bien, dale un beso a los niños y saluda a tu marido

Cerro el teléfono, salió y siguió andando por unas calles vacías, iba sin rumbo, cerca de un parque encontró una tienda vio que tenia cervezas entro y compro una lata de medio litro, se dirigió al parque. Era la única persona que caminaba por el, se sentó en un banco y abrió la cerveza. Se había habituado a la soledad, la realidad es que se encontraba bien, era un solitario desde que tenia uso de razón, le molestaba el ruido de la gente las preguntas sin razón, toda esa parafernalia de cortesía, que tal estas, te veo bien, como te encuentras, no lo podia soportar era superior a el

Estaba solo con toda su mierda, sus fracasos, sus pocos aciertos y con la verdad de no haber jodido la vida de nadie ni a nadie, su vida monótona le encantaba. Trabajaba ajustando radares marinos, un trabajo solitario que le encantaba, subir a un barco hacer su trabajo irse y no aguantar jefes ni compañeros, un wasap para comunicarse mandar los informes por correo electrónico, pasar una vez al mes por la empresa para algún problema, era bueno en su profesión y estaba bien pagado que mejor vida, sus aficiones eran andar, le daba igual la ciudad o el monte y leer. Soltó un eructo brutal, se estiro todo lo largo que era y arrojo la lata de cerveza al suelo

Salió del parque eran las 21,30, había un lugar que estaría abierto, era un pub de inspiración irlandesa El templo del morbo, como la canción de Joaquín Sabina. Estaba lleno de gente ruidosa, música irlandesa a tope y cerveza Guinness, se le abrazo alguien que no había visto en su vida, un desdentado que apestaba a sudor y cerveza, le dio un abrazo al grito de Feliz Navidad. Mal empezamos pensó. Se acerco a la barra, el dueño y su mujer con los típicos adornos de cuernos, barbas postizas servían cervezas, le pareció ridículo todo, el ambiente, la gente hombres y mujeres que se abrazaban y se deseaban feliz navidad, reproduciendo el ambiente de muchas casas, en el fondo era lo que ese grupo de solitarios, deseaba una fiesta de navidad distinta pero una fiesta

No tomo nada, nadie reparo en el, le pareció todo patético, el lugar y la fiesta, volvió a salir a la calle, en el fondo no sabia porque estaba en la calle en vez de quedarse en  casa bebiendo. Empezó andar sin rumbo, de repente se encontró en el portal de la casa de su hermana, cruzo a la acera de enfrente vio luz en el comedor, no era muy tarde, subir o seguir andando, decidió subir. Su hermana le dio un abrazo cálido, su cuñado le estrecho la mano con una sonrisa, desde la mesa del comedor sus tres sobrinos, le miraban con curiosidad, era alguien misterioso. La niña, que era la mayor le sonrió los dos pequeños le dijeron hola con una sonrisa. Se había quitado el gabán, su hermana no pregunto, le trajo un plato con la cena sin preguntar, se sintió bien sin preguntas ni reproches solo calor familiar

El pequeño le miraba con curiosidad

-Te llamas como yo, dijo el niño todos estallaron en una risa

Termino de cenar comió dulces, turrones, una copa de cava. Era una reunión familiar animada, sin reproches, hablaban de los recuerdos, los niños miraban sonrientes. Miro el reloj habían pasado tres horas desde que llego

-Es tarde y estaréis cansados es hora de irse

Su hermana sonrió que hubiera subido era para ella una alegría, en la puerta apunto de irse se giro y desde la puerta del comedor su sobrino Tomas le mando un beso volando desde los dedos, lo cogió en el aire y se lo devolvió

En la calle hacia frio, se subió las solapas del gabán, echo andar hacia su casa, del mar venia  un aire frio cargado de humedad. Llego a su casa helado, puso una estufa eléctrica a tope, cogió la botella de ginebra y un vaso, sin quitarse el gabán se sentó en el sofá un vaso de ginebra le ayudo a entrar en calor. Había sido una noche extraña solitaria al principio para acabar en una cena familiar muy agradable. Bebió el vaso de ginebra y lleno otro. Se quedo pensativo igual en el fondo era lo que buscaba una cena de navidad en familia. Le vinieron los recuerdos de aquellas fiestas familiares cuando era un niño, sus padres le trataban como un bicho raro, el resto de familia se reía del, solo su abuelo le defendía igual era como el

Se quito el gabán, llevo la estufa al dormitorio bebió el ultimo vaso de ginebra y se metió en la cama, había pasado el momento emotivo, miro al techo y se acordó de su sobrino, si le regalaba algo por Reyes tendría que llevarle algo a los otros, un lio mejor dejar las cosas como estaban , se tapo la cabeza con las sabana y se durmió



Comentarios

  1. Su hermana sonrió que hubiera subido era para ella una alegría, en la puerta apunto de irse se giro y desde la puerta del comedor su sobrino Tomas le mando un beso volando desde los dedos, lo cogió en el aire y se lo devolvió.

    Muy triste, lo único esperanzador, el sobrino, será un gran chaval. Veo que nunca te faltan las bebidas blancas.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El Desesperado. Gustave Courbet. Colección particular

Un Jim ligon

IMAGEN DE MUJER