EL AMOR. Mi nueva ilusión.
El Amor
Mi Nueva Ilusión
La conocí el día que me quedé dormido y me perdí la primera hora de clase. Bueno, ni la conocí, sólo la vi por primera vez y me dio los buenos días con una sonrisa imborrable en mi memoria.
Si cierro los ojos y rememoro ese momento, me entra tembleque. Es preciosa. Ya he llegado tarde a clase más veces sólo para poder verla. Es la mujer que hace la limpieza en mi portal, bueno en el mío y en todos los del bloque. Por alguna razón que desconozco no siempre hace el mismo horario, y eso me frustra bastante porque ya he perdido varias veces la clase para nada, porque ella no estaba. Pero cuando está, me pongo muy nervioso y hago tonterías como volver a entrar al portal haciendo que se me ha olvidado algo en casa. Si coincide que está barriendo se para, me mira sonriente, a veces creo que se va a poner a hablar conmigo y a mí eso me pone el corazón tan fuerte que me ensordece. Si está fregando el suelo, tuerce un poquito el morro, es un gesto minúsculo pero yo se lo noto, es adorable, aunque ya me he dado cuenta de que quedan huellas cuando piso sobre mojado así que sólo me haré el despistado que vuelve a casa cuando esté barriendo.
Un vez le dejé una nota en el ascensor, cuando volvía a entrar poniendo en práctica mi táctica, vi el papelito en el recogedor de la escoba. El Me gustas arrugado le hacía cambiar la carita sonriente que dibujé al lado por una carita triste. Así estaba yo, triste y arrugado por dentro.
Un día se lo conté todo a mi amigo el Carletes, al único al que se me hubiera ocurrido contárselo y va y me dice, - pero Manu tío, tu estás tonto o qué te pasa, pero no ves que podría ser tu madre-. "Pues ya ves, y a mí qué, pues ojalá que lo fuese, y así tendría una a la que regalarle una rosa en persona en vez de llevarla al cementerio". Y con ese pensamiento y mirándola barrer, ajusté la mochila al hombro, me puse los cascos y me fui andando al insti con la esperanza de que pasen las horas muy rápido para que lleguen los segundos mágicos de mañana y poder volver a verla, con su pelo recogido en mechones, su bata azul y su sonrisa brillante.
Inma, 10 de febrero de 2026
Muy romántico, eso solo pasa de joven, el 90% de los chicos estaban enamorados de la madre, o la hermana mayor de un amigo, una vecina, etc, todas mujeres inalcanzables, en fin, hormonas desbocadas. O cuando venían a los pueblos de Castilla las chicas del norte en verano, las familias alquilaban casas y los pueblos se llenaban de vascas, asturianas, etc, los chicos no tenían ojos más que para ellas, ante la rabia y disgusto de las autóctonas, pero nunca se conoció ninguna relación fructífera.
ResponderEliminarprecioso y conmovedor
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