DESPEDIDA
Se desenvolvía en un mundo suave, esponjado, fluido, dulce. Era pequeño, muy pequeño, tanto que ni siquiera se veía a simple vista. Se puede decir que era feliz,, aunque no sé si esa es la palabra adecuada. No necesitaba nada, no le sobraba nada. Se movía por impulsos. A veces en ese mundo tranquilo surgían pequeñas corrientes que lo empujaban de extremo a extrema en su burbuja, aunque ésta nunca se rompía. Así que sí, se podía decir que era feliz, ya que no conocía otra cosa, y lo que no se conoce no se necesita.
Así estaba, quizás desde el principio de los tiempos, o no, porque en su existencia, ¿qué era el tiempo sino un transcurrir de idas y vueltas, de vueltas y revueltas?
De pronto, en uno de esos impulsos que las corrientes le producían sintió un pequeño cosquilleo, casi como una descarga de corriente suave, muy suave. Algo había pasado, no sabía qué, pero algo se había producido.
Retrocedió, con una mezcla de asombro y temor, para ver qué sucedía. Y allí estaba otro como él, con el mismo aspecto y la misma sorpresa. Se acercaron muy despacio, poco a poco, para comprobar qué pasaba; se acercaron hasta rozarse. Y de nuevo algo cambió.
En contra de lo que pudieran pensar, no se sintieron mal, sino todo lo contrario. Les agradó como nunca hubieran pensado. Nunca habían tenido esa sensación. Cuando quisieron retroceder de nuevo para volver a contemplarse, ya no pudieron. Un pequeño y delgado filamento crecía entre ellos creando una unión imposible de romper.
Ahí estaba otra forma de vida, otro mundo. Su conocido entorno había desaparecido; ahora todo era distinto. Tenía otro color y otro sabor. Había corrientes también, pero eran dos en uno flotando en ellas. Y ya no había vuelta atrás.
Así, en esa transformación se produjo la inevitable y gran DESPEDIDA a una larga y solitaria vida anterior para comenzar otra nueva en compañía.
Qué bonito!!! Aunque el final me confunde un poco. Según lo leía pensaba en 2 gemelos dentro del útero materno, no sé si te referías a eso.
ResponderEliminarprecioso y fluido como la historia que cuentas un saludo Charo
ResponderEliminarEs realmente conmovedor, me encanta Charo.
ResponderEliminarCreo que la voy a releer muchas veces. Me encanta, me hubiera gustado saber escribir así para darle color a lo que publiqué. Entiendo que no solo los seres unicelulares, también cada uno de nosotros, cuando chocamos con esa persona que nos hace perder nuestra soltería, vivíamos en esa burbuja. Gracias Charo no sé en qué sentido lo escribías pero es igual, es delicioso
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