La cara oculta de la luna (Luis)
2026.04.07
La cara oculta de la luna
Era una obsesión, todos los días, al ir, al volver, por la
mañana, por la tarde, a cada momento que podía, la miraba. Una y otra vez la
miraba y ella respondía con su luz, le mandaba su reflejo y le gustaba. Le gustaba
mucho, pero no le llenaba, no estaba satisfecho, ¿qué había detrás?
Miguel era un niño inquieto, no tanto física como
mentalmente, le gustaba aprender, pero sobre todo le gustaba comprender, le
gustaba ver las cosas con claridad, competas.
Le había costado muchos enfados, empezando por sus propios
padres, ¿por qué tenían que ser tan insinceros?, no eran mentirosos, pero
tampoco decían toda la verdad, dejaban las cosas a medias, y si todavía seguía
insistiendo, si seguía preguntando, la respuesta era tajante, como enfadados “Bueno
ya está, ya basta, es así y punto” y esto Miguel no lo digería ¿cómo que es así
y punto?, si él quería saberlo todo, por qué, para qué, cómo, y con aquella
luna le pasaba lo mismo, reflejaba pero no mostraba, ¿qué habría detrás?
Lo había comentado con sus amigos y había sido todavía peor.
Algunos, los más prudentes, le habían dicho “¿Y a ti qué más te da?”, pero o le
daba igual, Miguel quería saberlo. Y con otro aún peor, se reían e inventaban. Inventaban
cosas truculentas para darle miedo, inventaban cosas graciosas para hacerle reír,
los más imaginativos inventaban vidas imaginarias y las adornaban con toda
clase de detalles, formas, colores, olores, sonidos, comportamientos,
pensamientos, todo imaginado todo mentira.
Cando cumplió seis años Miguel aprendió a leer. Primero las
letras, después las sílabas, cómo se combinaban para formar palabras… Maravilla,
eso era el futuro, así podría llegar a saberlo todo, todo estaba escrito, no
había más que descifrarlo, y Miguel recordó que había algo escrito, que encima
de aquella luna que siempre le reflejaba había algo. Tenía que ir rápido, tenía
que saber qué ponía. No perdió tiempo, en cuanto pudo salió corriendo y lo pudo
leer: Ta, la, ba, r bar, te, ría; “Talabartería”.
Detrás de la luna lo que había eran artículos de cuero
Me temo que lo próximo que verás en la luna, será una estatua de Trump con los huevos como el toro de Osborne.
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