Muga , el encuentro, durante un curso de escritura de tres meses dimos cada mes un libro distinto ,Tokio Blus, El perro del hortelano y La familia de Pascual Duarte, el lugar fue la libreria Muga , al final intente ligar los personajes principales de las tres obras con la libreria y este es el resultado
Toru miro por la ventana de su habitación, situada en la tercera planta del hotel Rock, veía Atocha la estación de tren y todos sus alrededores bulliciosos, el ajetreo de una de las zonas mas concurridas de Madrid
Google Mapas le dirigió a la estación de cercanías, iba en busca de la librería Muga , la linea C2 dirección Guadalajara le llevaría a su destino
Los Beatles letras ilustradas de 178 canciones, de la editorial Blume era su objetivo, había reservado por internet el único ejemplar que quedaba
Llevaba dos días en Madrid y su periplo por Europa tocaba a su fin, defraudado porque se igualaba a peor en su opinión
Metro setenta de estatura, pelo negro con raya que partía su cráneo en dos, gafas redondas era el prototipo del turista japonés . Una gabardina Burberry desabrochada le daba una imagen un tanto retro pero desenfadada, pantalón chino marrón, jersey del mismo tono y zapatos Oxford a juego componían una figura elegante
Subió al tren, eran anticuados comparados con los de su pais y sucios , empezaba a conocer el Madrid obrero y multicultural de un barrio popular lejos del centro, desentonaba aunque nadie se fijo en el
Se bajo en la estación del Pozo, el recorrido había sido de tres estaciones, Google le dirigió sin perdida en 10 minutos estaba en la librería. Goi estaba en el pequeño mostrador la entrada alta delgada, vestida informal y con cara risueña le dio los buenos días, el contesto con una sonrisa, enseño el móvil con la portada del libro
-Abajo a la derecha, mientras le se lo indicaba
La librería era un semisótano, alargada, era un esfuerzo por acercar los libros la cultura aun barrio popular posiblemente seria la única en dos kilómetros a la redonda. Sociología, política, feminismo, libros clásicos, infantiles componían un fondo de librería muy completo
Rita le vio bajar, enseguida se dio cuenta de quien era, el que había reservado el libro por internet. Morena un tanto seria, dirigía la librería, la seriedad desaparecía en el trato
Toru cogió el libro era el sesto que compraba tenia las letras en italiano, francés , alemán japonés y ahora en castellano. Los Beatles eran para el una filosofía de vida, dominaba el ingles por ellos, Liverpool era su segunda casa
Pascual se paso las manos con la loción por la cara sintió el frescor en la piel, el espejo le devolvió una cara tallada a machetazos, curtida por el sol y el aire del campo. Había emigrado desde su Extremadura natal, detrás quedaban la miseria, la incultura, los odios familiares huía de una de las zonas mas deprimidas de España. En la capital había conseguido trabajo en la construcción, eso significaba algo que nunca había tenido un jornal fijo y medico. Un paisano le había facilitado la dirección de una casa de huéspedes en el Pozo. Cama desayuno y cena, podia pagar a fin de mes cuando cobrara los jornales
Se había dado cuenta desde la llegada que necesitaba mejorar la escritura y la lectura tenia una educación básica, leer le era fácil leía en voz alta cualqier periódico que encontraba tirado. Descubrió la librería y vio los cuadernos de escritura se dio cuenta que le seria fácil robarlos
Se vistió despacio, camisa blanca, pantalón de pana marrón oscuro, una levita marrón de lana y botos camperos abrillantados a base de saliva y frotar
La librería estaba regida por mujeres sabia por experiencia que su actitud las intimidaría, entro y bajo despacio las escaleras Goi le dio los buenos días, había dos clientes un japonés y un mozo con elegancia rebuscada
Teodoro cogió agua de la palangana fría y refrescante, se lavo la cara y el torso, rápidamente con un paño de lino seco cara y cuerpo, amanecía y quería aprovechar la fresca para hacer las gestiones del día. Era alto, moreno y de buen porte nacido en una casa humilde era hijo de un escribano , su mente despierta le había facilitado el estudio de las matemáticas, algo de filosofía y un poco de leyes lo cual le valió para entrar al servicio de una dama como hombre de confianza y administrador de sus bienes
Se puso una camisa de lino fino, una valona de encaje sobre un jubón azulon, calzas acuchilladas de color negro que dejaban ver unos forros azules brillantes, medias negras, zapatos del mismo color con hebilla de plata, un cinturón de cuero con su bolsa para los dineros, un tabardo marrón cubría sus ropas y su cuerpo del frio, un sombrero valón con dos plumas y unos guantes de gamuza completaban una figura discreta para la época, se dirigía a la puerta cuando vio su estilete colgado en la pared tuvo un momento de duda pero finalmente lo cogió Madrid era una ciudad donde un mal encuentro podia tener consecuencias desconocidas
Llego a la librería ufano y de buen humor, saludo cortésmente a Goi ,se quito los guantes y el sombrero y bajo con paso firme y gallardo las escaleras
Que le gustara a mi Diana
Gongora con su sublime poesía
Cervantes con sus historias mundanas
O Lope con su teatro
Que le he de llevar
Pediré consejo a estas damas
Si de joyas fuese lo tendría fácil
Pero de las joyas del saber las dudas me atenazan
Rita miro desde el fondo, esta ba viendo los pedidos , para ser primera hora de la mañana no estaba mal tener tres clientes
Teodoro y Toru se saludaron con una inclinación de cabeza, oyeron bajar a alguien era Pascual con su andar pesado y su mirada tosca. Pascual ajeno a todo cogió los cuatro cuadernos de caligrafía y con un movimiento rápido se los metió entre el pantalón y la camisa, cuando cerraba la levita vio que el japonés le miraba aunque sorprendido no movió un musculo de la cara, se giro y vio a Teodoro que le miraba con el ceño fruncido, había tensión en el ambiente Rita había subido a la entrada y Goi le advirtió
Rita no dijo nada pero se dio cuenta de la tensión que había entre los hombres una cosa tenia clara no iba a enfrentarse a nadie por robar unos cuadernos de caligrafía
Toru y Teodoro tenían sus libros pero no se movían y Pascual remoloneaba hasta que de repente hecho andar subió las escaleras hacia la puerta, se cruzo con Goi que aunque nerviosa le sonrió Rita con una sonrisa le abrió la puerta
Pascual no tenia miedo ni vergüenza la viada se la había arrebatado, salió pero no había dado tres pasos cuando se giro y mirando a Rita
-El día uno vendré a pagar
Se perdió entre la gente con su andar pesado, Toru llego a la caja y pago con su visa, sonrió a las chicas y con una inclinación de cabeza se despidió
Teodoro saco las monedas de su bolsa
-Por favor es un regalo para una dama
-No se preocupe usted tendrá un envoltorio digno de ella
Goi le envolvió cuidadosamente el libro
Teodoro ajusto su sombrero, se puso los guantes y con una pequeña reverencia salio a la calle. Caminaba alegre habia escogido una obra del gran Lope El perro del hortelano
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