El abandono

      La casa estaba apartada del pueblo, no mucho pero lo suficiente para crear cierta intimidad, debió ser una casa potente, fachada de granito trabajado, tres chimeneas, dieciséis ventanas y una entrada con una escalera señorial. Sólo quedaba la fachada, un incendio la había reducido a escombros, el techo se había derrumbado el agua y el tiempo habían hecho el resto. Pero bueno yo iba a lo mío en la parte trasera en lo que habían sido las dependencias había un alpende, que debió haber sido el garaje, después de abrirme paso, con una fouciña en una maraña de hierbas y enredaderas llegue a una puerta, podrida, de madera la derribe y allí estaba , un hispano Suiza de 1932, una maravilla de tecnología de la época un coche mítico, tendré que darle una buena propina a Josiño, iba pensando en las piezas pero al ver el coche y su estado me le voy a llevar entero 
    La verdad es que para llevar tantos años parado estaba muy bien conservado, abrí la puerta y me senté en el asiento del conductor, joder está mejor y más limpio que mi coche 
    De repente sentí algo en mi hombro, dios mio era una mano de un esqueleto 
     Ramón llévame a Vigo 
  Me dio un ataque de pánico en el asiento de atrás un esqueleto vestido de mujer me hablaba, intenté abrir la puerta pero no puede, grite , patee, golpeé con los puños el volante pero la mano seguía en mi hombro, tenía un anillo con una piedra azul que brillaba en 
      Ramón arranca ya que llegamos tarde
Apolle las manos en el volante y empezé a llorar sentí una humedad tibia en mi entrepierna, dios mio que estaba pasando, el esqueleto daba órdenes con la autoridad de quien está acostumbrado hacerlo 
Respire hondo, las manos me temblaban, y le di al contacto y el motor con la suavidad de aquel legendario motor arrancó
   Ramón ve despacio que sabes que me mareo y que esté viaje es eterno 
Intenté por última vez abrir la puerta pero no había manera y decidí meter primera y arrancar temblando 
El sargento se sentó en una piedra al lado del médico, hacia calor ya en el Ribeiro 
    Usted dirá doctor, lleva dos días desaparecido hoy por la mañana me llamaron de la comandancia de Vigo y aquí estamos 
    Murió de un infarto no debió sufrir mucho, el esqueleto es de una mujer por las ropas y la configuración de la cadera, por lo que me a contado un vecino debe ser la antigua dueña del Pazo, desaparecida al poco del incendio 
Un número de la guardia civil se acercó 
    Mi sargento se trata de Ramón, es dueño de una empresa de restauración de coches antiguos, vino a ver el coche, el juez de Rivadavia está en camino 
      Ramón no te apures tenemos tiempo, la eternidad es tiempo 

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