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Mostrando entradas de mayo, 2026

Un texto primaveral (Luis)

  2026.05.26   Texto Primaveral   Cuando cumplió los diecisiete Ana estaba exultante. Cierto, aún no podía votar, pero en ese momento la política le importaba muy poco, total, todo lo que sabía de ella eran las distintas denuncias por corrupción de unos y de otros. - ¡Que les den a todos! Hoy es quince de mayo y es mi cumple, y ya tengo 17, y lo noto en mi cuerpo y lo noto en cómo me mira Andrés. Andrés es mi novio, hace ya dos años que estamos juntos y me gusta. Es atento, es educado, es amable, conoce mis gustos y yo los suyos, disfrutamos juntos en aquello que coincidimos y por separado en lo que no, no me atosiga, tenemos nuestra libertad, y además está de un bueno… Es alto, guapo, moreno, ojos oscuros, muy oscuros, penetrantes y sinceros, pelo rizo, es fuerte y seguro de sí mismo, pero, sobre todo, todo mi cuerpo tiembla cuando me toca. Soy feliz. Hoy he invitado a la pandilla entera, incluida Teresa con quien nunca tuve muy buena relación, pero invit...

Texto sublime Espléndida primavera Sigamos la corriente

Se sentó en un banco del parque, con unas manos temblorosas saco el blíster, tomo una pastilla con miedo a que se le cayera al suelo y perderla  Todo era alegría a su alrededor, la naturaleza explotaba en colores y vida, había un ambiente de alegría era la primavera, el calor poco a poco avanzaba, el sol calentaba cada día un poco más, los niños, las parejas, los adultos, todos tenían otras caras  El tenía la cara que te deja la enfermedad mental, manos temblorosas, labios resecos con saliva en las comisuras, ojos hundidos y una pial reseca y escamada El sol le calentaba, el alboroto del parque le llegaba cada vez menos a los oídos, había desarrollado la capacidad de aislarse del resto del mundo como defensa, cerro los ojos  Sintió que la madera del banco crujía por el peso de alguien, abrió los ojos y miro a su derecha, un chaval de unos 10 años se había sentado. Sudoroso, el pelo pegado a las sienes y al cráneo, debía haber hecho muchos metros corriendo  Se miraron...

La ventana

La ventana está sucia  Es vieja de madera gastada  La lluvia apenas  Limpia los cristales  Siento el frío Del mármol de la mesa Media copa de ginebra  No oigo el ruido de la gente  Aunque el bar está lleno  Sólo deseo verte pasar  Para sentir lo que he perdido 

Un texto malo (de Luis)

  2026.05.19   “Un texto malo”   No era invierno, pero como si lo fuera; lluvia intermitente, a ratos fuerte, incómoda porque había viento, un viento de esos fríos, no solo lo típico de eliminar tu calor superficial, no, frío porque era frío, una de esas bolsas de las que nos ilustran en los telediarios. En fin, un día de quedarse en casa. ¿Para qué voy a salir si tengo de todo? El pan de ayer aún sirve y tengo comida, puedo preparar varias cosas, pasta la hay siempre pero además el congelador está lleno, y de cerveza debe haber una caja. Lo intento con la tele. Puff, no hay quien lo aguante, no comprendo que haya quien voluntariamente y a gusto se pueda pasar las horas viendo eso. No, solitarios no, además de aburrirme son una pérdida horrorosa de tiempo. Bueno, no sé por qué le doy vueltas si total ni lo pienso, si desde el principio tengo claro lo que voy a hacer. Sillón levemente reclinable, ese beige tan cómodo que tengo junto a la ventana para que la l...

Me salió una mancha

      Miércoles, para mí el pero día de la semana, en el puto medio. El lunes vas a clase, el martes renqueas, pero el miércoles ¡Buf! Encima Filosofía a primera hora, mi favorita y yo a medio gas. Joer es que lo del insti es un rollo total.       Pobre Paco, seguro que piensa que somos un atajo de pirados, somos sólo doce y no siempre estamos todos, es lo que tienen las letras puras. Uy por poco no llego.     Venga, los folios, en marcha los truquitos de atender, golpear bien el manojo de folios con ambas manos sobre la mesa, como me dijo la terapeuta. ¿Llevo la pelotita de espuma? Sí, ¡bien! la tengo en el bolsillo, mejor la cojo ya antes de que entre. El boli Bic, bien, dos azules por si acaso, y alineados, genial. Cajita de chicles a mano. Como Jorge saque hoy el boli ese de cli cli cli se lo hago tragar. Ay madre, qué de mal humor estoy hoy, no ha ni empezado el día y ya me estoy quejando. Venga dos respiraciones conscientes y ya. Bien. ...

Un relato caprichoso

         Con fresas y tacones.       Le apetecía comerse aquellas grandes y rojas fresas pero se dijo, no.      Dicen que de niños soñamos con aquello que por el día no podemos hacer. Sueños caprichosos.     Le gustaban aquellos zapatos, brillantes, con hebilla, con tacón, parecían tan cómodos y eran tan bonitos. Había sentido algo hipnótico al verlos en el escaparate.     Llevaba en la mochila un montón de dinero, todo lo que había juntado aquel año en propinas, era para ingresar en cuenta.      A l verse mirando la pantalla de horarios en la estación pensó en cuánto tiempo llevaba soñando con un momento especial, algo para ella sola, sin ser hija, ni hermana, ni pareja, ni amiga. Ella.     Sabía que no estaba bien tener pensamientos así, que debería de hacer lo que todos esperaban que hiciera, subir al autobús que lleva a la estación de tren y de ahí tomar el larga distancia para l...

Un corte de pelo

      Delante del espejo recordó todos los estilos que había llevado, de niña con trenzas a melena cortita, con y sin flequillo, de joven con melena larga a larguísima, ondulada, lisa, con y sin mechas, de adulta con cortes escalonados, y más cortes y cortito, y rizado, y alisado, y vuelta al largo, y la raya a un lado y al otro, y al medio, y venga a probar colores.      Lo suyo era pasión por su pelo, le encantaba cepillarlo por las noches, e incluso meter la tijera de vez en cuando con precisión, sin miedo, crece rápido se decía siempre animosa.  Le gustaba cambiar y verse reflejada de formas distintas, de esos yos que cada uno llevamos dentro.     Recordó qué la había llevado a ese preciso momento en que no podría cuida más de su pelo porque se le empezaba a caer. La medicación, la falta de fuerzas, la pérdida de ilusión. Cada vez que a lo largo de su vida había cambiado de peinado había salido fortalecida así que ahora, ahora también, se...

A por ellos que son pocos y cobardes

             Después de semanas dejándonos la piel literalmente entre las silvas, piedras y arbustos, habíamos alcanzado tal grado de precisión en el juego que nos creíamos ya sólo por eso, los mejores, aunque hasta el momento nunca habíamos ganado. La piel cubierta de manchurrones de tizón, ramas y hojas por el pelo y sobresaliendo de mangas y bolsillos, el barro nos cubría más allá de los calcetines. Todo ese camuflaje bien valía una buena bronca en casa. Siempre terminábamos la semana perdiendo, pero ese viernes era distinto. Ya teníamos todos los errores corregidos, y era nuestra última oportunidad, queríamos terminar el verano ganando.     Nuestro bando lo dirigía Susana, el otro era el de Jaime. Luisa y yo estábamos en lo alto del árbol de la cabaña, nos encargábamos de indicar las señales de localización. Llegaba el momento clave. Yo tenía que bajar del árbol en absoluto silencio para liberar a los nuestros y así agruparnos para ir a ...

Me salió una mancha (Luis)

  2026.05.11   Me salió una mancha   Éramos doce, tantas chicas como chicos, pero ya no me acuerdo de sus nombres. Bueno, de María José sí, porque entonces ya me gustaba y después la seguí viendo muchos años. Tenía el pelo castaño y los ojos claros, tampoco he sido nunca muy bueno con los colores y no sé bien si eran verdes, grises o azules. Era algo más alta que yo, y muy vivaracha. También le tenia algo de envidia porque todo le salía bien y la señorita Teresa, la profe, siempre la ponía de ejemplo. La clase era fría, había una ventana que nunca cerraba bien, paredes y techo blancos, pupitres marrones y un encerado negro y grande que apenas alcanzábamos a escribir en él pese a la tarima que separaba a la señorita Teresa de todos nosotros, como si no fuera ya suficientemente mayor. Cuatro años tenía yo cuando me presentaron en aquella escuela, y hoy no lo recuerdo, pero supongo que lloraría como todos porque no conocía a nadie y mamá se iba y me dejaba solo. Ta...

El capricho de un niño

         Acompáñeme, siguió al policía hasta un despacho, barroco, señorial, dos mesas de madera torneadas puestas en L paredes de estanterías de madera, llenas unas de libros de derecho y otras de expedientes, solo dos ordenadores y una impresora daban una nota de modernidad  Se sentó en una silla incomoda, enfrente una cuarentona bien vestida y peinada, gafas de calidad, anillo de oro blanco, y un reloj de pulsera de oro, pero auténtico no de los que dan gangrena. Empezó a mirar alrededor para distraerse, sentía sus moverse, lo que me faltaba tener gases ahora  La cuarentona levantó la vista de los papeles  Es usted Gervasio Llanes con DNI 36363738 letra T Si señora, las tripas seguían dando vueltas  Tiene una denuncia de la seguridad del centro comercial " Los nuevos ricos " por pegar un bofetón a su hijo el día 13/05/2025  la denuncia va acompañada de numerosos testimonios de testigos, tiene que algo alegar Respiro hondo algo le subí...

Un relato caprichoso (Luis)

  2026.05.05   Un relato caprichoso   -             Era de noche y sin embargo llovía -             ¡Qué tonterías dices! Qué tiene que ver que sea o no de noche para que llueva -             No es ninguna tontería, se lo he leído a alguien muy serio -             Algún otro tonto sería ¿Quién fue el que escribió eso? -             Pues no me acuerdo, pero es verdad -             Tu lo que quieres es tomarme el pelo, te inventas una tontería, o lo que es peor, te la crees, y después te escurres echándole la culpa a otro -             ¡Ya! Que te crees tu que todos somos igua...

Un corte de pelo (Luis)

  2026.04.28   Un corte de pelo   El caso es que a mí me gustaba. No es que fuera especialmente guapa, aunque no estaba mal, pero ya llevaba tanto años cortándome el pelo que hasta me sabía su nombre (cosa rara en mí) los caprichos de su ovio, como aquella moto que se compró contra la voluntad de todo el mundo incluida ella, su boda, su hija, su separación, su divorcio. Sinceramente, no quiero ni pensar en lo que ella sabría de mí, porque durante todos esos años en que ella me contaba, yo correspondía, y por poca memoria que ella tuviera (algo impensable), a esas alturas ya sabía de mí más que yo mismo. Pero la vida es azar, nada hay que dure para siempre, y un buen día, (o un mal día), sus vacaciones, o su enfermedad, o cualquier otra causa que no recuerdo hicieron que faltara a su cita mensual conmigo. Y tuvo que ser otra A veces, cuando uno se reúne con otra persona que no conocía las palabras se atrancan, los silencios surgen, la incomodidad atenaza; o...